En Marzo de 2013 ocurriò algo inusual e insólito, que se ha dado muy pocas veces en la Historia: el Papa saliente, Benedictus XVI verá con sus propios ojos al nuevo y Ultimo Papa: Petrus Romanus. Y Benedicto seguirá vivo, porque no ha muerto sino que se ha retirado. Esto plantea una situación de posible Bicefalia en el Vaticano, ya que habrá 2 líderes espirituales en la Iglesia Católica.


Y precisamente ha habido diversos clérigos y monjas a lo largo de la Historia, que profetizaron una situación convulsa en los últimos días de la Iglesia Católica, en la que habría 2 Papas Rivales.

Sor Sofía María Gabriel lo vaticinó así: "Habrá dos Papas rivales y una gran Crisis centrada en el Papado Vaticano, y la Iglesia quedará dividida en dos bandos".

"Habrá un Papa electo no canónicamente que causará un gran Cisma"escribió San Francisco de Asís.

La beata Ana Catalina Emmerick, religiosa Agustina, en 1820, describió su visión: "Ví una fuerte oposición entre dos Papas, y ví cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia; ví que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el Reino del Anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el Cisma más grande que se haya visto en el mundo".

Según las palabras que la Virgen reveló, supuestamente, en La Salette a Melania: "Roma perderá la fé".

El Cardenal Mario Luigi Ciappi predijo: "La pérdida de la fé en la Iglesia, la apostasía, saldrá de la cúspide de la Iglesia".

Pero tal vez uno de los dos Papas rivales no sea Benedictus XVI, sino que existe también la posibilidad de que, como en otros tiempos de la Historia, simplemente surgiera de repente un "Antipapa", es decir, un personaje crítico con la actual Iglesia Católica y que reclame para sí el título de Papa, que en caso de tener éxito de respaldo social, dividiría en dos a la Iglesia. 

Este caos de fé y dirección en el seno de la Iglesia Católica, unido a la crisis económica e inestabilidad política derivará en una grave revuelta social en Italia, que hará que el Papa tenga que huir del Vaticano y refugiarse en otra tierra, posiblemente en algún lugar de Francia. Así describió el panorama Enzo Alocci:



"El Papa desaparecerá temporalmente y esto ocurrirá cuando haya una Revolución en Italia".

¿Revolución en Italia? Pensábamos que la situación económica y social estaba mal en Grecia y en España, así como en el resto de países del sur de Europa, pero según cabe deducir de estos clérigos visionarios, es previsible que la situación económica se agrave, con lo que estallará una gran revolución social en Italia, y uno de los objetivos será derribar el poder vaticano.




Sor Agnes de Akita nos trasladó una dantesca visión: "La obra del demonio se infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verá a cardenales contra cardenales, y obispos contra obispos".

Bartolomé Holzhauser, fundador de las sociedades de clérigos seculares del Siglo XVIII: "Dios permitirá un gran mal contra su Iglesia: vendrán súbita e inesperadamente irrumpiendo mientras obispos y sacerdotes estén durmiendo. Entrarán en Italia y devastarán Roma, quemarán iglesias y destruirán todo".

Según las profecías de San Malaquías y otros clérigos visionarios, el Vaticano será destruido por fuego y humo en el tiempo del Ultimo Papa, Petrus Romanos".

Las palabras de la Beata Ana María Taigi: "La religión será perseguida y los sacerdotes masacrados. El Santo Padre se verá obligado a salir de Roma".

María Steiner, mística: "La santa Iglesia será perseguida, Roma estará sin pastor".

Y según los vaticinios de Garabandal: "El Papa no podrá estar más en Roma, se le perseguirá y tendrá que esconderse".

¿Pero quiénes son aquellos que harán la Revolución? Por una parte el mismo pueblo de Roma y de Italia, pero por otra parte y según los visionarios, ¡¡Los revolucionarios italianos recibirán ayuda desde Rusia!!...

Elena Leonardi, asistida espiritual del Padre Pio, habla claramente de Rusia, que aprovechará el caos y la revuelta social para intervenir en Italia: "El Vaticano será invadido por revolucionarios comunistas. Traicionarán al Papa. Italia sufrirá una gran Revuelta y será purificada por una gran Revolución. Rusia marchará sobre Roma y el Papa correrá un grave peligro". Impresionantes las palabras de Elena Leonardi.

Pero la Madre Elena Aiello, una estigmatizada que fué consultada con frecuencia por el Papa Pío XII, también coincidió con Elena Leonardi: "Italia será sacudida por una gran Revolución. Rusia se impondrá sobre las naciones, de manera especial sobre Italia, y elevará la bandera roja sobre la cúpula de San Pedro".

La verdad es que se trata de unas profecías inquietantes y muy preocupantes, en donde llegados a este punto, lo más grave no es ya tanto la división del Vaticano en dos cabezas, sino la invasión y el intervencionismo que va a protagonizar Rusia sobre Europa y sobre todo el mundo, aprovechando la debacle del Vaticano, que ha sido el faro espiritual de Occidente durante los dos últimos milenios.
Rusia invadiendo a Europa equivale a la 3ª Guerra Mundial. 



Pero por otro lado, tengamos en cuenta una cosa: la revuelta que va a derribar al Vaticano no va a parar ahí, porque a partir de ese momento se va a abrir la veda de la persecución a todo lo que respire como religioso o espiritual; la revolución se extenderá mundialmente; se empezará derribando al Vaticano, y con el tiempo se terminará persiguiendo a todo tipo de creencias espirituales con la excusa de generar divisiones y odios entra la humanidad, para finalmente pasar a perseguir a muerte a los verdaderos cristianos durante el tiempo de la Gran Tribulación, que durará 1260 días.
Una reunión de cuatro días ha realizado en Roma la Conferencia de los Obispos Latinos para las Zonas Árabes (CELRA).



El vicario del Patriarcado Latino para los católicos en Israel que hablan hebreo y para los inmigrantes, David M. Neuhaus S.J., le indicó en entrevista a ZENIT las dificultades de este momento específico en Siria y Egipto y el cambio que se ha registrado en el panorama internacional después de la vigilia de oración y ayuno que convocó el papa Francisco. Si bien el tema central fue la vida pastoral de estas comunidades que deben vivir con coherencia su fe católica siendo minorías entre personas de otras religiones.


"Nuestra conferencia episcopal –precisó el vicario-- tiene una reunión anual y cada dos años lo hace en Roma, o sea esta es una reunión habitual, que entretanto está marcada por dos eventos especiales: los 50 de la fundación de la CELRA que nació en 1962-63 durante el Concilio. Y la otra cosa es la situación dramática que se vive en nuestros países".

El rev. Neuhas precisó que debido a dicha situación "lamentablemente no pudieron venir el vicario de la diócesis de Siria ni tampoco el obispo de Egipto, las dos naciones que viven una situación delicada en este momento".

Si bien la reunión es de temas fundamentalmente pastorales, el vicario de Sait James reconoció que "hemos hablado mucho de la situación en Siria y en Egipto, porque todos los países de nuestras diócesis son tocados por la instabilidad en esa zona".

Indicó que "venimos de cuatro países de Tierra Santa: Israel, Palestina, Jordania y Chipre. Y de otras naciones de la región como Líbano, Siria, Irak, que se suman a los países del Golfo Árabe que están divididos en dos diócesis, la de Arabia del norte y Arabia del Sur. También de Egipto, Somalia y Yibuti. Una conferencia episcopal extraña en la que tenemos dificultad para encontrar un país en donde reunirnos sin problema".

Y precisó que no se trata de "una visita 'ad límina', porque esas se realizan cada cinco años. Esta en cambio es la reunión anual de la CELRA que el año pasado fue en Jordania, este tocó aquí en Roma. Reconoció entretanto que "debido a la naturaleza especial de nuestra conferencia episcopal tenemos dificultad de encontrarnos en los países de la zona".

El vicario considera que "la situación es dramática y ahora le toca a Siria". Y a este propósito hemos indicado nuestra gratitud hacia el papa por las iniciativas tomadas y que propuso a todo el planeta, como la jornada de ayuno y oración por la paz en el mundo. Nosotros hemos notado --no sabemos si es un milagro o menos-- que antes de la vigilia todos los países del mundo decían guerra, guerra, guerra, y ahora se ha vuelto más: diálogo, diálogo, diálogo. Y estamos muy contentos por este resultado".

"La situación entretanto sigue siendo dramática y tenemos que rezar intensamente para que se resuelva esta situación terrible" dijo.

Precisó que no tendrán un encuentro formal con el papa "porque no es una visita 'ad limina' si bien, fuimos acogidos en grupos y hemos rezado con él en la misa que celebra diariamente en Santa Marta".

"La posibilidad del diálogo --consideró el vicario-- la consideramos factible porque Dios lo puede todo. Nosotros no somos hombres políticos que tienen que proponer etapas prácticas para el diálogo, sino que tenemos que dar siempre palabras que dan esperanza al pueblo. Nuestra profesión es una profesión de esperanza y de perdón. En Siria hay una guerra civil que es terrible".

Interrogado por ZENIT si se trata de una guerra civil o si hay de todo, el reverendo Neuhaus precisó: "Hay también las fuerzas extranjeras que entran para ayudar a las dos partes. Nosotros no estamos para tomar posición a favor o contra, sino sobre los valores de la Iglesia, porque es el pueblo que paga el precio de esta guerra".

"Los cristianos, digamos la verdad están divididos" dijo y el vicario y precisó: "La jerarquía en Siria se muestra grata hacia el gobierno porque siempre se ha mostrado muy tolerante de la presencia cristiana y hay miedo de sectores opositores que son demasiado islámicos". Y añadió que "los miedos son claros, pero hay que decir que la iglesia tiene que estar siempre cerca de este pueblo dividido, y tiene que rezar por el perdón, la esperanza, la unidad, y caminar hacia un futuro que sea mejor".

Sobre el miedo de que un ataque occidental produzca represalias contra los cristianos, el sacerdote indica: "No es la único miedo, el miedo es claro. Nosotros tenemos al ver la historia y la intervención en Afganistán no fue un gran éxito, en Irak tampoco. ¿Por qué esta vez debería ser mejor? Aquí debemos apoyar el diálogo, porque se puede entrar y asesinar a todos, porque eso es la guerra. Nosotros en cambio queremos que todos los jefes del gobierno y la oposición puedan resolver la situación en manera pacífica".

"Este fue uno de los temas --indicó el vicario del Patriarcado- pero hemos tratado muchos otros que tratan de la vida pastoral de nuestros fieles. Tuvimos reuniones con el Card. Robert Sarah, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum y con el presidente del Pontificio Consiglio per la Famiglia, el arzobispo Paglia que ha tratado temas perpetuos de la vida pastoral entre nuestros fieles, que tocan al familia y el año de la Fe".

"Lo particular de nuestras iglesias es que viven como minorías mientras que la mayoría vive en ambientes islámicos. Mis fieles viven no en medio de los musulmanes pero de la población judía, pero aquí también somos una pequeña minoría y tenemos que tratar de vivir nuestra fe en modo coherente, estamos abiertos al diálogo entorno nuestro, y también al diálogo ecuménico con otras minorías cristianas".  
Una nueva era sin precedente se abrió en la Iglesia: dos papas -uno emérito, Benedicto XVI, y uno en funciones, Francisco- comenzaron a convivir en paz y en armonía en la Ciudad del Vaticano.






Tal como se esperaba, dos meses después de haber dimitido, un Benedicto XVI con aspecto más frágil regresó a la Sante Sede. En la puerta del convento Mater Ecclesiae, el edificio recién restaurado y reestructurado donde vivirá el papa emérito, lo recibió Francisco, el papa argentino, que le dio la bienvenida a casa, sonriente.

Si la imagen de dos papas juntos, los dos vestidos de blanco, uno sin capa y el otro con ella, ya había impactado el 23 de marzo pasado en la memorable visita que el ex arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio le había hecho a su predecesor Joseph Ratzinger en Castel Gandofo, la foto tomada ayer, divulgada por el Osservatore Romano, hizo aún más ruido. Certificaba, por primera vez en la historia, la cohabitación de dos papas en el Vaticano, separados tan sólo por unos metros de distancia, bajo la sombra de la cúpula de San Pedro.

Si el 28 de febrero pasado, día en que se efectivizó la primera renuncia al trono de Pedro en 600 años, Benedicto XVI se fue del Vaticano acompañado por una impresionante transmisión televisiva en directo, su regreso ocurrió sin revuelo mediático. El Vaticano no difundió imágenes en directo del regreso a casa.

El papa emérito, de 86 años, llegó a territorio de la Santa Sede pasadas las 16.45 en un helicóptero privado con el escudo de la gendarmería vaticana (en lugar del helicóptero del ejército italiano que había utilizado a su salida).

Junto con él llegó su secretario personal, monseñor Georg Gaenswein, que pasó los últimos 63 días en Castel Gandolfo, la residencia veraniega de los papas, a 20 kilómetros de esta capital, y que es también prefecto de la Casa Pontificia.

Benedicto XVI fue recibido en el helipuerto por una delegación de cardenales y obispos encabezada por el decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano, e integrada también por el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone. Pero al llegar a su nueva casa, es decir, al convento Mater Ecclesiae, fue recibido por el papa Francisco.

Fiel a su estilo, éste dejó de lado las formalidades y lo recibió con un abrazo. Un abrazo seguramente parecido al que pudo verse cuando ambos se encontraron por primera vez en Castel Gandolfo el 23 de marzo pasado.

"El papa Francisco le dio la bienvenida con gran y fraterna cordialidad", informó un comunicado del Vaticano. Después, Benedicto y Francisco se trasladaron a la capilla del monasterio para rezar juntos brevemente. "Está contento de regresar al Vaticano, donde pretende dedicarse, como ya anunció él mismo el pasado 11 de febrero, al servicio de la Iglesia a través sobre todo de la oración", señaló el mismo comunicado.

Francisco llamó varias veces por teléfono a su antecesor. La primera vez, enseguida después de haber sido elegido en el cónclave del 13 de marzo. Suele llamarlo en discursos y sermones "venerado predecesor" y, según fuentes del Vaticano, ya lo invitó a pasar el verano en la residencia de Castel Gandolfo, ya que en Roma hace demasiado calor.

Nadie descarta que, vista la informalidad del papa argentino, que ha roto el protocolo decidiendo no ir a vivir al departamento del Palacio Apostólico, sino que se quedó a vivir en el hotel de Santa Marta del Vaticano, pueda ir a visitarlo, a conversar o a rezar con él.

Incluso se especula que la proximidad física que existe desde ayer entre ambos (desde Santa Marta hasta el convento donde vive el papa emérito se demora tan sólo unos diez minutos a pie) podría dar lugar a una colaboración cuyo fruto podría ser la primera encíclica de Francisco, que podría publicarse a fin de año para celebrar el Año de la Fe.

Ratzinger, en efecto, había comenzado a escribir una encíclica sobre la fe, que Francisco podría terminar. No es extraño, por otro lado, que un papa concluya un proyecto iniciado por su predecesor. La primera encíclica del propio Benedicto XVI, "Deus caritas est" (Dios es amor) retomaba un proyecto en el que había trabajado Juan Pablo II en los últimos años de su pontificado, según reveló el cardenal Paul Josef Cordes, presidente emérito del Pontificio consejo Cor Unum.

Benedicto, de nuevo en el Vaticano, seguirá viviendo con su secretario, Gaenswein, y las cuatro memores domini (laicas consagradas del movimiento Comunión y Liberación). En el sobrio monasterio de cuatro pisos ya están en sus bibliotecas los cientos de libros y el piano de Benedicto XVI.

La habitación del papa emérito está en la planta baja, para que no tenga que subir y bajar escaleras. Y también hay un cuarto para Georg Ratzinger, de 88 años, hermano mayor y único pariente vivo de Benedicto XVI.