La Casa Blanca informó de la conversación telefónica. El presidente de EEUU y el de Rusia acordaron poner a sus equipos diplomáticos en contacto. La decisión de Moscú de anexar la península ucraniana de Crimea elevó la tensión



En una declaración, la Casa Blanca adelantó que los cancilleres John Kerry y Serguei Lavrov deberán reunirse para "definir los pasos a seguir". De acuerdo con el comunicado, el estadounidense exhortó a Rusia a dar respuesta por escrito a una resolución diplomática sobre la crisis ucraniana que ha sido presentada por Estados Unidos.

El texto detalla que Obama "instó a Rusia a evitar nuevas provocaciones, incluyendo la acumulación de fuerzas en su frontera con Ucrania".

El presidente ruso, Vladimir Putin, llamó a Obama este viernes por la noche. El demócrata está en Riad y, de hecho, atendió la comunicación tras una cena de más de dos horas con el rey saudita.

Fantasmas de la Guerra Fría

Crimea, península autónoma de Ucrania,  resolvió independizarse de Ucrania y anexarse a Rusia a través de un referéndum el 16 de marzo. Dicha votación fue calificada de ilegítima e inválida por la comunidad internacional. Los Estados Unidos y la Unión Europea no tardaron en anunciar sanciones económicas y políticas contra Rusia y también advirtieron de las duras consecuencias que acarreará una intervención militar rusa en el territorio ucraniano.
A principios de esta semana, Crimea concretó la integración a Rusia al adoptar el rublo como moneda oficial en lugar de la ucraniana. Las tropas rusas, además, ya ocuparon todas las bases militares que pertenecían a Kiev en la península. La mayoría de los soldados optaron por pasarse de bando para poder quedarse en el lugar y sólo una minoría pide ahora a Ucrania una inmediata evacuación.
Ucrania perteneció a la Unión Soviética hasta la caída del bloque en 1991. Desde entonces, el país se dividió entre los sectores pro rusos y los pro occidentales, una postura que en el último tiempo se volvió irreconciliable.


"Lo he invitado y animado a visitar Estados Unidos y le he dicho que la gente estará encantada de verlo", dijo Obama en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, con quien se reunió en Roma.
El presidente de los Estados Unidos   mantuvo un encuentro histórico con Francisco en el Palacio Apostólico. Durante su conversación privada,  hablaron de "erradicar el tráfico de seres humanos en el mundo" y pidiron que "el derecho internacional y humanitario sea respetado en las zonas de conflicto" y se busquen "soluciones negociadas" entre las partes involucradas, según detalló en un breve comunicado la oficina de prensa del Vaticano.

También abordaron el tema de la "reforma migratoria" en Estados Unidos, que afecta a millones de inmigrantes latinoamericanos ilegales en ese país, y la reforma sanitaria, aunque en forma "muy general". "No hablamos detenidamente sobre ley sanitaria en Estados Unidos. Sí hablamos de eso con el secretario de Estado, (Pietro) Parolin", aclaró Obama.
En este sentido, el presidente dijo también que se comprometió ante Francisco a continuar con las conversaciones con la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos para que haya"libertad religiosa" dentro de la ley sanitaria. "Abogo por continuar dialogando con la Conferencia Episcopal estadounidense sobre la aplicación" de ese plan, dijo.
Según contó Obama, la conversación con el Papa incluyó temas de la agenda internacional, como Medio Oriente o Siria, pero "sobre todo hablaron de los sin techo, de los pobres y los marginados, de la gente sin oportunidad y de las desigualdades que crecen".
"Estoy muy conmovido -dijo Obama- por el mensaje de inclusión y de compasión del papa Francisco y profundamente emocionado por sus reflexiones sobre la importancia de contar con una perspectiva moral con la que afrontar los problemas mundiales sin pensar en nuestros intereses personales".

  • El Vaticano se ha volcado: el protocolo ha ganado a la espontaneidad


Todo un espectáculo. En una Roma blindada por razones de seguridad, llena de zonas 'off limits', la entrevista del hombre más influyente del mundo (Francisco, según 'Fortune') con el más poderoso de la Tierra (Obama), se ha celebrado en un clima de cordialidad, pero de extraordinaria expectación. No todos los días puede verse un encuentro entre el hombre más buscado en Google (Francisco, 49 millones de menciones en 13 meses) y la persona con más 'followers' en las redes sociales (Obama, 31 millones en Facebook y más de 20 millones Twitter).

Desde enero de 1919 en que Woodrow Wilson visitara por primera vez a un Papa en el Vaticano, mucha agua ha pasado bajo los puentes del Tiber y del Potomac. En la época de Wilson, raro era el católico con poder en la política norteamericana. Hoy los católicos 'invaden' la Cámara de Representes (135 congresistas) , el Senado (26), el Tribunal Supremo Federal (seis católicos de los nueve magistrados) e incluso el 'staff' del propio Obama: vicepresidente Biden, secretario de Estado Kerry , jefe de Gabinete McDonough o Kathleen Sebelius, secretaria (ministra) del Departamento de Sanidad. Cuando un Obama muy sonriente estrechaba la mano de Francisco tenía muy presente que el 85% de católicos norteamericanos y el 70% de los que no lo son tienen una visión favorable del Papa.
La posición de Obama durante los 50 minutos de la entrevista (casi el doble de lo previsto) ha sido más pasiva que activa. Sus primeras palabras:"Gracias por recibirme, Santidad. Es maravilloso conocerle", no eran de simple cumplido. Definen muy bien el planteamiento de esta entrevista por el presidente estadounidense: "Vengo a escuchar", había dicho. Y no sólo por deferencia al Pontífice. El presidente es consciente de que han pasado los días de vinos y rosas, al principio de su mandato, cuando comentaba entre bromas y veras: "Seré tan escrupuloso en cumplir mis promesas que se dirá de mí: en seis días lo hizo...y el séptimo descansó" . Así, cuando el Papa le hablaba de "inmigrantes", Obama sabía que una de sus promesas incumplidas ("Lo haré en mis 100 primeros días") ha sido la ley de inmigración. Sabe que los obispos americanos van a celebrar el próximo domingo una misa "gigante" a lo largo del Río Grande para llamar la atención sobre la frontera de México "que hoy es la Lampedusa de Estados Unidos". Sabe que su popularidad está bajo mínimos (43%), frente a un interlocutor que está por encima del 80%.
Por eso, la entrevista entre los dos poderosos, aun en su cordialidad,recuerda más la de un discípulo que escucha que la de un poderoso que preguntara: "Perdón, Santidad, ¿de cuántas divisiones me ha dicho que dispone ?" No es que estén de acuerdo en todo, basta echar una ojeada a la página web de los obispos norteamericanos para cotejar los temas conflictivos, pero la valentía de Francisco al encarar los desafíos económicos y sociales -"sin pelos en la lengua", según Obama- produce tal admiración, que cualquier sensación de discrepancia en otras cuestiones se atenúa. Lo cual no quiere decir que en las conversaciones se hayan eludido los temas "vidriosos": se ha hablado con claridad de las lesiones a la libertad religiosa, a la vida y a la objeción de conciencia y de la reforma en materia de emigración, materias de fuertes discrepancias entre la Iglesia y el Gobierno Obama. Y también de las coincidencias, como el respeto del derecho humanitario en las zonas de conflicto y la lucha contra la pobreza.
El Vaticano se ha volcado: el protocolo ha ganado a la espontaneidad. No podía ser de otro modo: el poder requiere una cierta majestad. Es la atmósfera que respira. En este contexto, el semblante serio de Francisco después del encuentro, aun contrastando con el risueño de Obama, no significa distanciamiento, sino comprensión del significado del momento. Una entrevista en la que Obama ha invitado al Papa a Estados Unidos, le ha regalado -para obligarle a ir- semillas del jardín de la Casa Blanca y le ha pedido oraciones por él y su familia. Un buen final.
Rafael Navarro-Valls es catedrático y autor de 'Entre la Casa Blanca y el Vaticano'